Si alguna vez te has topado con un grupo de gatos en tu barrio y has pensado «¿Y ahora qué hago con todos estos gatos?», tranquilo, no eres el único. Las colonias de gatos callejeros están por todas partes y, aunque parezca que se las arreglan solos, un poco de ayuda les viene de maravilla. Si quieres echar una mano sin desbordarte, aquí tienes algunas claves para hacerlo bien.


1. Esterilizar es la clave

Lo primero es evitar que la colonia crezca sin control. Un par de gatitos pueden parecer inofensivos, pero en unos meses… ¡boom! Tienes una familia numerosa sin quererlo. La mejor manera de ayudar es asegurarte de que los gatos están esterilizados. Muchas asociaciones y perreras pueden orientarte con el método CES (Captura, Esterilización y Suelta). Así evitas camadas, peleas y enfermedades.


2. Comida sí, pero con cabeza

Sí, es difícil resistirse a esos ojitos de «dame de comer, humano», pero darles cualquier cosa no es buena idea. Lo ideal es pienso seco, que es limpio, nutritivo y no atrae bichos indeseados. Evita restos de comida casera (por mucho que pienses que el pollo asado les hará felices) porque puede sentarles mal. Y si puedes, deja la comida en un sitio discreto para no generar molestias a los vecinos.


3. Agua, siempre fresca

Igual de importante que la comida es que tengan agua limpia y fresca. Un bebedero estable en una zona segura les hará la vida mucho más fácil, sobre todo en verano. Y si hace mucho frío, revisa que no se congele.


4. Un techo para los días duros

Los gatos callejeros necesitan refugios donde resguardarse del frío, la lluvia o el calor extremo. Si puedes, improvisa casetas con cajas de plástico o madera forradas con mantas térmicas. No hace falta que sea un hotel de cinco estrellas, pero algo donde puedan dormir tranquilos te lo agradecerán.

5. Ojo con su salud

Si ves que alguno está enfermo o herido, intenta contactar con una protectora o un veterinario que pueda orientarte. No siempre es fácil acercarse a ellos, pero si notas que un gato está demasiado delgado, tiene heridas o moquea sin parar, puede necesitar ayuda.


6. Cuidar la colonia sin crear problemas

A nadie le gusta ver basura o restos de comida tirados, así que mantén la zona limpia para evitar conflictos con los vecinos. Recoge restos de comida, cambia el agua con regularidad y, si hace falta, habla con la gente del barrio para que vean que una colonia controlada es mucho mejor que un grupo de gatos descontrolados.

Cuidar de una colonia no significa hacerte cargo de todos los gatos del mundo, pero sí poner tu granito de arena para que vivan mejor sin que se convierta en un problema.


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